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Historia de Chile
LA DEMOCRACIA
(Historia de Chile)
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Patricio Aylwin recibió el mando de manos de Augusto Pinochet, el 11 de marzo de
1990 en el nuevo Congreso ubicado en la ciudad de Valparaíso, dando inicio al
proceso de Transición a la democracia.
En los inicios de su gobierno, Patricio Aylwin debió trabajar en un sistema que
mantenía inamovibles muchos vestigios del Régimen Militar. Aunque la
Concertación había obtenido la mayoría de los votos en las elecciones
parlamentarias, debido al sistema binominal y la existencia de senadores
designados, no se podrían hacer las esperadas reformas a la Constitución y la
administración local de las comunas aún estaba en manos de personeros designados
por el gobierno militar, los que serían reemplazados tras las elecciones de
junio de 1992.
Aylwin gobernó cautelosamente, cuidando las relaciones con el ejército, donde
Pinochet aún se mantenía como Comandante en Jefe. El ejército, aunque había
dejado de participar en el gobierno, seguía siendo un importante actor político
y manifestó su rechazo a ciertas medidas del gobierno concertacionista a través
de movimientos tácticos como el "Ejercicio de Enlace" y el "Boinazo", en 1991 y
1992, respectivamente.
En este contexto, se constituyó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación
destinada a investigar y esclarecer las situaciones de violaciones a los
derechos humanos durante los años del Régimen militar. Dirigida por Raúl Rettig,
la Comisión se enfrentó al rechazo de las autoridades castrenses. Sin embargo,
el informe de la comisión fue dado a conocer a través de la televisión por el
Presidente Aylwin, el 4 de marzo de 1991, tras nueve meses de trabajo. En su
alocución, Aylwin dio a conocer los resultados del estudio, pidió perdón a las
familias de las víctimas en nombre de la Nación, anunció medidas de reparación
moral y material para éstas y el deseo del Estado de impedir y prevenir nuevas
violaciones a los derechos humanos.
Durante su gestión, Aylwin propuso crear modificaciones a las normas tributarias
para aumentar el gasto fiscal y mejorar la redistribución del ingreso, en
momentos en que la economía chilena seguía prosperando debido al aumento en las
exportaciones del cobre y de productos agrícolas. Asimismo, durante su mandato,
se redujo la pobreza de un 38,75% a cerca de un 27,5%13 y se promulga la Ley
Indígena (Ley Nº 19.253 de 5 de octubre de 1993), que reconoce por primera vez a
los pueblos indígenas y que crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena
(CONADI), organismo encargado de la promoción de políticas que fomenten el
desarrollo integral de estos pueblos. Igualmente, la Oficina de Planificación
Nacional y Cooperación (ODEPLAN) se transforma en el Ministerio de Planificación
y Cooperación (MIDEPLAN) y se crea el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS)
para fomentar las políticas sociales, y con la promulgación de la Ley sobre
Bases Generales del Medio Ambiente (Ley Nº 19.300 de 9 de enero de 1994), que
buscaba estructurar un marco para un ordenamiento ambiental, se crea la Comisión
Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), para promover el desarrollo sostenible y
coordinar las acciones derivadas de las políticas y estrategias ambientales del
gobierno.
En 1993, fueron realizadas nuevas elecciones presidenciales y se renovó la
Cámara de Diputados y la mitad del Senado. Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo del
mandatario homónimo y también democratacristiano, obtuvo el 58,01% de los votos,
la mayor votación en elecciones libre de la historia republicana. El segundo,
Arturo Alessandri Besa, candidato de la Unión por el Progreso (RN y la UDI),
obtuvo sólo el 24,3% de los sufragios.
Frei, que asumió el 11 de marzo de 1994, reinició las relaciones del país con el
exterior, luego del cierto aislamiento en que se estuvo durante el Régimen
Militar. La economía se expandió aún más y el crecimiento promedió un 8% anual
durante los primeros tres años de gobierno, lo que permitió el inicio de
negociaciones con Canadá, Estados Unidos y México para la integración al NAFTA y
el ingreso como miembro asociado al Mercosur. Chile además ingresó al Grupo de
Río y a lo largo de la década logró resolver los últimos litigios fronterizos
con la Argentina (Laguna del Desierto y Campos de Hielo Sur).
Además, se inician las primeras gestiones para un tratado de libre comercio y de
asociación con la Unión Europea y, en 1994, Chile se convierte en miembro de la
APEC, abriendo su economía hacia la cuenca del Asia-Pacífico, principalmente
Japón y China. La pobreza, en tanto, continuó con su ritmo descendente y, en
1998, llegó al 21,7% de la población. En tanto, diversas obras públicas fueron
construidas a lo largo del territorio y se inició el sistema de licitaciones que
permitió la construcción de las primeras autopistas de nivel internacional en el
país.
Sin embargo, a mediados de su mandato, comienza la crisis financiera asiática
que afectará en gran modo a la pujante economía chilena. Durante esos mismos
años, el país debió enfrentar importantes crisis ambientales: la alta
contaminación atmosférica en Santiago, el Terremoto Blanco de 1995 que asoló el
sur de Chile, las fuertes sequías de 1996 que impidieron la generación de
hidroelectricidad y el corte del suministro a las principales ciudades, las
inundaciones de 1997 en la zona centro-sur y el terremoto de Punitaqui en ese
mismo año.
El crecimiento de Chile se estancó (incluso el PGB disminuyó en un 1%) y la
cesantía comenzó a aumentar, superando el 12% (en 1997, se mantenía cercana al
5%). Las decisiones erráticas del ministro Eduardo Aninat y del Banco Central
expandieron el efecto y la recesión se establecería en los últimos años del
gobierno de Eduardo Frei.
Al mismo tiempo, una crisis política se inicia en el país tras la detención, en
la ciudad de Londres, de Augusto Pinochet, que en 1998 había asumido como
senador vitalicio tras abandonar la Comandancia del Ejército, debido a una orden
de captura internacional emanada del juez español Baltasar Garzón por asesinato
y tortura de ciudadanos de dicha nacionalidad durante su gobierno. La detención
de Pinochet supuso un bochorno para Chile, ya que en el país ni siquiera había
sido procesado por alguna causa. La postura oficial del gobierno entonces fue
que Pinochet debía regresar al país para ser juzgado por los tribunales
nacionales y no en España o Suiza, países que solicitan su extradición al Reino
Unido. En tanto, los partidos políticos de derecha apoyan fuertemente a Pinochet,
realizando manifestaciones en contra de su detención, en las embajadas de España
y el Reino Unido y se producen algunos enfrentamientos con simpatizantes de la
Concertación, cuyos partidos del ala progresista apoyan la reclusión de Pinochet.
Las gestiones de los ministros de relaciones exteriores José Miguel Insulza y,
posteriormente, Juan Gabriel Valdés, sufren avances y retrocesos. La Cámara de
los Lores revoca en noviembre de 1999 una resolución de un tribunal que aceptaba
la inmunidad diplomática de Pinochet como senador y ex-Presidente. La ex Primera
Ministra Margaret Thatcher visita a Pinochet, que comienza a sufrir de graves
problemas de salud, y confiesa que Chile había apoyado al Reino Unido durante la
Guerra de las Malvinas (1982), conflicto en el que Chile era neutral, lo que
provocó reacciones de protesta de parte del gobierno argentino. Aunque el
gobierno de Tony Blair quería que se juzgara a Pinochet, los exámenes
neurológicos verificaban la gravedad del estado de salud de Pinochet. Para
evitar que el general muriese en Gran Bretaña, Jack Straw, ministro de
Relaciones Exteriores de Blair, decide liberar a Pinochet el 2 de marzo de 2000
por "razones humanitarias". Pinochet regresa a Santiago el día 3 y se levanta de
su silla de ruedas y levanta su bastón en forma victoriosa, caminando unos
metros en la pista de aterrizaje del Aeropuerto, irritando a los políticos que
estaban en contra de su traslado.
Durante esos años, la derecha aumentó su apoyo de la mano de Joaquín Lavín,
alcalde de Las Condes y una figura relativamente nueva en el ámbito político y
que logra acercarse al electorado popular. Aprovechando las deficiencias de los
gobiernos de la Concertación en el período de crisis, Lavín logra poner en jaque
al candidato oficialista Ricardo Lagos, uno de los principales líderes de la
izquierda concertacionista durante la época del plesbiscito, precandidato
presidencial en las dos oportunidades anteriores y ministro de Obras Públicas
durante el gobierno de Frei. Lagos fue nominado por la Concertación al derrotar
en primarias abiertas al democratacristiano Andrés Zaldívar por más de un 71% de
los votos. En las elecciones del 12 de diciembre de 1999, Ricardo Lagos obtiene
un 47,96%, sólo 30.000 votos más que Lavín (con un 47,5%). Gladys Marín,
candidata comunista, obtiene sólo un 3,92%. La segunda vuelta fue fijada para el
16 de enero de 2000; el comando de Lagos se replantea e ingresa Soledad Alvear,
ex ministra de Justicia de Frei, como generalísima de campaña para acercarse al
voto de centro. Finalmente, Lagos es electo con un 51,3% frente a un 48,7% del
candidato de la UDI.
Ricardo Lagos asume el gobierno el 11 de marzo de 2000 y debe enfrentarse a las
consecuencias de la Crisis Asiática, de la cual el país no se recuperaba, y del
Caso Pinochet. Entre sus prioridades destacan la puesta en práctica de la
Reforma Procesal Penal y la reducción de los niveles de cesantía. Sin embargo,
en sus primeros años de gobierno, la economía chilena no despega y los intentos
de reformas del gobierno de Lagos no son aprobados en el Congreso o no tienen
resultados favorables, como la reforma de la salud.
Durante el año 2001, el conocimiento de casos de corrupción relacionado con la
venta de revisiones técnicas en Rancagua, en el que se ve involucrado un
subsecretario del gobierno y algunos parlamentarios de la Concertación, genera
una espiral de acusaciones al gobierno de Ricardo Lagos, especialmente en
relación al Ministerio de Obras Públicas (Caso MOP-GATE, principalmente). La
administración de Lagos comienza a tambalear, especialmente tras las elecciones
parlamentarias de ese año que dan como resultado casi un empate técnico entre la
Concertación y la Alianza por Chile.
El gobierno pasa por su peor crisis durante el año 2002 y comienzos del 2003,
donde debe enfrentar un sinnúmero de críticas por la administración, pero los
avances del gobierno en política exterior permitirían su repunte. Las cifras
macroeconómicas comienzan a mejorar, las que se ven potenciadas por los tratados
de libre comercio con la Unión Europea, Corea del Sur y Estados Unidos,
gestionados por el gobierno anterior y sellados por Alvear. Estos elevan la
capacidad exportadora del país, recuperando Chile el crecimiento que tenía la
década anterior, aunque no se logran paliar las cifras de cesantía (que bordean
el 8%) y la desigualdad en el ingreso no varía sustancialmente. A esto se sumó
el ingreso de Chile como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, lo que enfrenta al país respecto de apoyar o no a Estados Unidos en sus
planes de invadir Irak; Lagos, pese a la presión ejercida por el gobierno de
George W. Bush, da un importante gesto de autonomía al rechazar la propuesta tal
como lo esperaba la mayoría de la población. A comienzos de 2004, Lagos debe
enfrentar públicamente al Presidente de Bolivia, Carlos Mesa, luego de que éste
exigiera una salida al mar para su país considerando la precaria situación
económica y política que vivía el país, y luego enfrenta otros problemas con
Hugo Chávez y Néstor Kirchner. El fuerte emplazamiento al presidente boliviano y
la actitud utilizada frente a los otros mandatarios fueron reconocidos por la
opinión pública chilena, aumentando rápidamente la valoración positiva de
Ricardo Lagos, logrando cifras cercanas al 65% de apoyo hacia el final de su
mandato.
La crisis que hacía presagiar incluso un fin abrupto del gobierno desaparece y
la Concertación comienza a resurgir. Los pronósticos que daban a Joaquín Lavín
como seguro vencedor de las próximas elecciones presidenciales comienzan a
variar sustancialmente con la arremetida de dos ministras, Soledad Alvear y
Michelle Bachelet. Bachelet, que había asumido originalmente el Ministerio de
Salud, pasa el año 2002 al Ministerio de Defensa Nacional, siendo la primera
mujer de Latinoamérica en ostentar dicho cargo. Durante su administración, las
relaciones cívico-militares comienzan a recomponerse tras años de deterioro
desde 1973. Bajo el mandato del general Juan Emilio Cheyre, el ejército reconoce
las violaciones a los DD.HH. y el Gobierno entrega los resultados de la Comisión
Valech sobre tortura durante el Régimen Militar. En tanto, Pinochet es procesado
por diversos casos de violaciones a los derechos humanos, pero es sobreseído por
su diagnóstico de demencia senil. Durante el año 2004, investigaciones en
Estados Unidos demostrarían que Pinochet guardó varios millones de dólares en el
Banco Riggs y, en 2005, sería detenido por evasión tributaria y falsificación de
material público. La situación judicial de Pinochet, la normalización de las
relaciones con el Ejército y la promulgación de una serie de reformas
constitucionales en 2005 que eliminan los últimos vestigios de la dictadura, han
sido considerado como algunos especialistas como el fin del período de la
Transición.
El gobierno de Lagos se caracterizó en un amplio desarrollo de obras viales,
creándose las primeras autopistas urbanas del país, nuevas líneas del Metro de
Santiago, el Metro de Valparaíso, la inauguración del nuevo Biotrén. En la
política, se produce un descenso en el apoyo a la Alianza, aparentemente tras el
bullado Caso Spiniak, lo que permite una recuperación del oficialismo,
demostrado en los resultados de las elecciones municipales del 31 de octubre de
2004 (47,9% para la Concertación y 37,7% para la Alianza en la elección de
concejales). Las figuras de Alvear y Bachelet comienzan a aumentar su respaldo
en encuestas y, a comienzos del año 2005, ambas aventajan a Lavín, el candidato
de la Alianza. La Concertación decide un proceso de primarias entre sus dos
candidatas, mientras en la Alianza comienzan a surgir voces disidentes con
respecto a la candidatura de Lavín, las que finalmente desembocan en la
designación de Sebastián Piñera como candidato de Renovación Nacional, el 14 de
mayo. Ante el bajo respaldo en las encuestas sobre las primarias, Alvear declina
su candidatura, por lo que Bachelet es electa como representante del
conglomerado oficialista.
Bachelet corre como favorita, pero con el transcurso de los meses, Piñera
comienza a tomar ventaja y finalmente supera levemente a Lavín en las elecciones
presidenciales del 11 de diciembre. Aunque la Concertación logra un resultado
histórico (51,75%) en las elecciones parlamentarias lo que permite que por
primera vez tenga mayoría en ambas cámaras, su candidata a la primera
magistratura no logra convocar todo el apoyo de la ciudadanía hacia Lagos o a su
conglomerado, y obtiene un magro 46%. Debido a esos resultados, Piñera y
Bachelet debieron enfrentarse el 15 de enero de 2006 en una segunda vuelta, en
las cuales Bachelet recuperó gran parte de su electorado fugitivo de la primera
vuelta, gracias al decidido apoyo de los personeros de gobierno, siendo electa
con el 53,49% de las preferencias. Asumió el cargo de Presidenta de la
República, el 11 de marzo de 2006, convirtiéndose en la primera mujer en
ostentar dicho cargo en el país.
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